Software para taller de maquinaria agrícola
El taller no pierde plata de golpe: la pierde en los bordes. El repuesto que se puso y no se facturó. La hora que nadie anotó. La garantía que se cubrió de más por las dudas. Casi siempre por lo mismo: el parte se llenó en papel y se transcribió tres días después, cuando ya nadie se acuerda bien.
Lo que tiene que resolver, parte por parte
Estos son los módulos que hacen la diferencia en tu caso. Los demás siguen estando —no se cobran aparte— pero no son los que te van a cambiar el día.
Servicios a campo y taller
El parte se llena en el lote y llega solo a facturar.
El técnico completa el parte desde el celular, con señal o sin señal, el cliente firma en la pantalla y al volver a tener datos sube solo. Administración lo recibe valorizado y listo para cobrar, el mismo día y no tres semanas después.
Parque de máquinas
Cada máquina con su historia clínica completa.
Toda máquina que pasó por tu empresa tiene su ficha: quién se la vendió, qué servicios tuvo, qué repuestos se le pusieron, qué garantías le corren. Es la historia clínica del equipo, y se imprime para entregársela al cliente.
Sin señal y por voz
En el lote no hay señal. El sistema tampoco la necesita.
La aplicación sigue funcionando sin conexión: lo que se carga queda en una cola y sube solo cuando vuelve la señal. Y en vez de escribir, el técnico dicta: el texto se acomoda con el vocabulario del rubro, así “cardan” no termina escrito “cardán” ni “cartán”.
Garantías
Qué está en garantía y hasta cuándo, sin buscar el papel.
Cada equipo entregado queda con su garantía cargada y vinculada al cliente y a la máquina. Cuando esa máquina entra al taller, el sistema ya sabe si corresponde cubrirla o no. No lo decide la memoria del que atiende.
Stock y repuestos
Lo que hay, lo que se mueve y lo que está de adorno.
Stock por sucursal y también arriba de las camionetas de los técnicos, con estadísticas de rotación que separan lo que se mueve de lo que es capital parado juntando tierra.